Vencimos a la distancia... por lo pronto. El único enemigo que aún nos queda, es el tiempo. Por lo pronto vamos bien, luchando contra ambos y venciéndolos cada vez. Y yo que creí que tú no volverías. Apareciste de nuevo, y no sé cómo lo lograste, pero transformaste mi odio una vez más en amor.
Y es que somos tan iguales, tan predecibles ya el uno para el otro. Nos conocemos tanto y tanto así nos intentamos engañar y mentir a nosotros mismos cada vez, para simplemente terminar de nuevo estrechados el uno al otro. A veces me pregunto si realmente estamos hechos para estar juntos, si lograremos vencer el tiempo que nos queda, mofarnos de los años, de la gente mientras nos tomamos de la mano como aquellos días.
Prefiero no darle tantas vueltas. No presionar las cosas, dejar que sucedan como deben de suceder sin presiones ni artimañas. Quién sabe, quizá la vida una vez más me sorprenda.
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